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domingo, 29 de mayo de 2011

Ideologías o pensamiento crítico

Gustavo Bueno, filósofo español, ironizaba hace años sobre la frivolidad con que a menudo se emplea el verbo “pensar”, que muchos utilizan como sinónimo de acciones más superficiales (creer, considerar, estimar, etc.) que la que en realidad designa. Dar una opinión sobre algo no equivale necesariamente a pensar en ello. El diccionario oficial del castellano recoge la acepción “popular”, pero también la “culta”, según la cual pensar implica “reflexionar, examinar con cuidado una cosa para formar dictamen”. De hecho, el sesudo ejercicio de pensar ha llegado a calificar una actividad, la del pensador (filósofo, intelectual), que es, según la misma fuente, la persona “que piensa, medita o reflexiona con intensidad y eficacia” y que, por extensión, “se dedica a estudios muy elevados y profundiza mucho en ellos”.

El “verdadero” pensamiento. Ahora bien, sin necesidad de alcanzar el grado de filósofos e intelectuales, al común de las personas también le es dada la facultad de pensar misma que es susceptible de perfeccionarse a través de la educación, la lectura, la experiencia vital, etc. Si pensar es reflexionar, urge reconocer que toda reflexión toma tiempo, el mismo que habrá de evitarnos después improvisaciones y decisiones espontáneas o apresuradas, es decir, imprudentes y perjudiciales tanto para nosotros mismos como para quienes nos rodean. Al entender el pensamiento como verdadera reflexión (no exenta de cierto compromiso ético), ya estamos tomando partido, dado que existen distintos tipos de pensamiento. El llamado “pensamiento único”, característico de sistemas autoritarios y regímenes dictatoriales como el nazismo o el estalinismo, denota generalmente “imposición” de un determinado ideario (hegemónico o dominante) a un colectivo de personas, cercenándose así (o quedando muy limitada) toda posibilidad de expresión pública libre.

El pensamiento único se camufla a menudo tras la identidad colectiva del “nosotros”: siempre hay alguien que se arroga el derecho de pensar por sus “semejantes”.

El pensamiento crítico, en cambio, reivindica al individuo como sujeto pensante, con derecho a expresarse libremente y provisto de valores democráticos. Pero la vida en democracia no garantiza ciudadanos librepensadores. La democracia no es tanto un valor a priori una conquista de la sociedad; son las personas las que deben ir implementando modos y maneras de convivencia cada vez más democráticas. Podría decirse, en este sentido, que un país o una institución serán tanto más democráticos cuantos
más librepensadores haya entre sus habitantes o miembros. El pensamiento crítico constituye un formidable instrumento para lograr sociedades e instituciones más justas, democráticas y humanas.

Pensamiento único es el que se proclama con los idealismos, un pensamiento con obediencia debida a esos ideales. Es cómodo no tener que razonar o ser crítico con ningún tema de debate, ya tenemos una respuesta para todo con nuestros ideales. Nuestros ideales y convicciones tienen siempre un estrecho margen de maniobra, es una forma conservadora de ver y responder ante hechos con el mínimo esfuerzo.

Así que tanto quejarnos de que la juventud ya no tenía ideales, que no luchaba como en nuestros tiempos, y todas esas monsergas, no significaba nada o no aportaba nada a la realidad que vive esta juventud con ese espíritu crítico ante el establishmen, y la crisis como detonante en este momento.

5 comentarios:

Hellfire dijo...

El riesgo de la llamada Democracia es tratar al ciudadano como menor de edad. Los Dictadores te lo aseguran con la porra en la mano. Callate! cachiporrazo.
Pero cuando una Democracia se empeña en que el ciudadano es menor de edad y no sabe lo que le conviene es todo más siniestro y enfermizo. Por eso resulta irónico que quienes rozan la mayoria de edad legal, sean precisamente los que han salido a gritar..sean espontaneos o guinizados o esto o aquello.
Como una burla a ese establishment que se empeña en hacernos creer que somos menores de edad ignorando lo que nos conviene y que por eso no se debe nunca dejar poder en nuestras manos.
La Dictadura no engaña a nadie. La Democracia, a veces da cobijo, a dictadores . Cuidado. Siempre Atentos. Siempre Alerta.

Saudos Txumai.

Sevilla dijo...

Hola Txumi cariñitos

Es cierto que democracia no supone pensamiento libre, el otro dia hablabamos unos pocos, a raiz de las elecciones y sigo pensando lo mismo

Hay muy poca gente que ahora se cuestionen realmente las cosas, hay mucho de liderazgos y disciplinas de partidos que parecen necesitar de unos seguidores fieles, que no se cuestionan que hacen o que omiten sus líderes y los que se colocan al frente de los gobiernos

Se ha visto a gente que indignada pretende decir no nos sirve lo que hay y que precisamente han querido abducirlos o integrarlos aquellos a los que no soportan.

Sería bueno tomar distancia y reflexionar, porque por encima de colores e insignias, más de lo mismo no deja de ser eso, más de lo mismo

Txumai dijo...

Son los riesgos de la democracia, nada es perfecto, jajaja, tienes razón Hell en lo de los jóvenes, pero el peligro que entrañan estas circustancias es la llegada de los nuevos profetas, como con los indicios del fin del mundo, hay que vigilar la llegada también de los falsos dioses.

Sí, Sevi, ya estube leyendo algo de lo del otro día, la cuestión es servirá de algo todo este movimiento o sólo para que algunos se aprovechen del momento. Y lo que planteo aquí, es la diferencia entre las ideologias como conjunto de pensamientos ya dados y aceptados, o la inconformidad y crítica razonable para muchos aspectos que no son mero programa electoral.

pantagruel dijo...

Hola Txumai, por desgracia el pensamiento crítico no cotiza en bolsa, y quizás sea este uno de los momentos de la historia en donde el pensamiento único impera a sus anchas con mejores resultados, existe una exacerbada aceptación de la mayoría de los dogmas que los medios imponen. "Los medios no pueden representarse como una ventana a la realidad, son más bien una red pensada en la medida de los 'peces gordos'". Por tanto, gran parte de las noticias tratan sobre cuestiones relativas a los sectores político-económicos de élite y/o están basadas en los testimonios de estos grupos. A esto tenemos que sumarle el nefasto sistema educativo que padecemos que discrimina el pensamiento que se sale de la norma, esto y nuestro comportamiento como entes sociales:

La teoría de la Espiral del Silencio, que trata el funcionamiento de la opinión pública ofrece una explicación plausible. Fue creada por Noelle-Newman (1982), fundadora del Institut für Demoskopie Allensbash y directora entre 1964 y 1983 del Institut für Publizistik:

Por una parte, los medios (que confieren estatus a aquellos de quienes habla o que aparecen como fuente) contribuyen a crear "un clima de opinión" que se considera mayoritario sobre un tema. Por otra parte, el público tiende a adherirse a las opiniones que considera mayoritarias. En torno al 80% de los ciudadanos cambian de opinión si sienten que la suya no es la mayoritaria (aunque lleven razón). Sólo un 20% se mantiene fiel a sus creencias. Esto ocurre porque los seres humanos deseamos formar parte de la comunidad y detestamos situarnos en los márgenes o estar marginalizados.

Por tanto, si los medios de comunicación presentan como mayoritarias y consensuadas recetas económicas que en realidad están diseñadas por los intereses de la banca, tales recetas:

a) no sólo pasan a constituir el marco de referencia de los ciudadanos,

b) sino que son consideradas como la opción que alberga mayor apoyo social y provoca la adhesión de grandes sectores de la sociedad.

c) y por tanto, otros grupos sociales, incluso aunque no cambian de opinión, callan.

Por tanto, los agentes que promueven las actuales políticas regresivas, mediante los medios de comunicación van a tachar como marginal cualquier visión alternativa a la crisis (y eso es lo que intentaron hacer el 16 de Mayo, y es lo que parecen estar insistiendo en la segunda semana de movilizaciones). Así frenarán que cualquier opción alternativa pueda ir sumando apoyo social.

pantagruel dijo...

la segunda parte, qu eme dice que me he pasado de brasas.... :*)

En cuanto a como nos representan nuestros supuestos representante, sobra decir que responde a intereses espúreos que nada tienen que ver con el sentir de quienes les dieron su voto, la democracia es sólo un formalismo que en nada se parece a lo que en su día entendieron quienes le dieron forma, algo totalmente alejado de su raíz etimológica, para muestra la verdad vale un botón:

El 74% de los españoles manifestó en una estudio de la aseguradora AXA que no era partidario de que se aumentara la edad de la jubilación y la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas mostró que el 80% de los españoles estaba en contra de ampliar la edad de jubilación. Sin embargo, la primera votación del Parlamento español donde se plantearon reformas en la dirección de aumentar esa edad sólo tuvo los votos en contra de nueve diputados de un total de 340. Igualmente, Gobierno, sindicatos y patronal firmaron un acuerdo económico y social que, entre otras medidas, permitía la reforma del sistema de pensiones y las políticas activas de empleo. Es evidente que no representaban el sentir de la mayoría de los ciudadanos españoles.

La votación sobre la participación española en el ataque a Libia en marzo de 2011 contó prácticamente con el apoyo de todos los diputados, 336. Sin embargo, los sondeos de opinión mostraban que el apoyo de los ciudadanos españoles era del 53,1% frente al 36,6% que la rechazaba. Incluso un periodista nada sospechoso de antisistema como Luis del Olmo destacó “el divorcio entre la voz de la calle y la disciplina de voto en el hemiciclo.

En fín Txumai un tema interesante que da para mucho...

Un abrazo ;-)

A ver qué tienes que decir

:-) 8-S B-P ;-[ 8-D }:-) x* ;-D :-] :-P :*) :-( ;-) XD
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