Después de pensar en cómo pudo ser el origen de la vida, al menos en nuestro planeta, ahora estaría bien pensar en cómo fue la evolución de esos seres vivos primigenios hasta nosotros mismos como culmen.
Ya vimos en el origen de la vida cómo fue necesario que distintas células se agrupasen para formar barreras ya que debían relacionarse con el entorno como grupo, es como el origen de los clanes, sociedades y gremios.
Algunos “juegos de la vida” son modelos con reglas básicas en los que paso a paso se ven los desplazamientos, relaciones de cada “célula” con las de su entorno evolucionando, viviendo, viviendo mejor en grupos hasta un máximo de elementos difícil de mantenerse (muertes de inanición), o incluso elementos dispersos muriendo de soledad. Posteriores juegos como el antiguo juego chino, japonés Go, del mismo modo trata de la misma idea, y en la edad media con diferencia de clases y tratando de reflejar una batalla, tuvo mucho éxito, y hasta nuestros días, el ajedrez.
Un efecto extraño pero fundamental durante toda la evolución fue catalizador de los cambios, además de la adaptación al entorno con otras células o medio químico por ejemplo, fue el recibir o el intercambio de algún tipo de energía.
Comencé hablando de pensar, pero podría haber dicho investigar o trabajar con vistas al futuro. Porque eso de olvidar el pasado y sólo pensar en el futuro es sólo un disparate, no podemos empezar desde cero, aunque por desgracia a veces ocurre.
Algunos de los pensamientos antiguos recogidos de las tradiciones orales tenemos desde la materia inerte como el barro y el soplo como energía para dar la vida. Hasta ese pecado de querer saber y ser como dioses, y claro para poder saber y conocer algo necesitamos el estudio y TRABAJO, aunque cada vez el horizonte siga a distancia insalvable. Bueno, esto de las religiones y dioses está claro que se crea a imagen y semejanza de nosotros mismos, lo bueno y lo malo.
Y siguiendo con las sociedades, y olvidándonos de las guerras, y viendo como se mantienen a base de normas o reglas que responden a las necesidades de mantenerse unidos para defenderse de lo demás, vemos que son como ley natural, Moisés llevó (supuestamente) el decálogo de lo que ya tenían establecido.
Pensar a vista de millones de años la evolución del ser humano sería normal si ya conocemos algo del pasado, pero es más fácil poner por delante un tropiezo y así cortamos por lo sano (big-bang, creación del hombre, pecado original, episodios bíblicos y religiosos incontables, y esperar otros como finales), porque para después ya ni podemos pensar o sólo imaginar, aunque la cinematografía y algunas super-naciones pongan fuera de nuestro planeta ese catastrófico futuro.
Pero vamos a mirar al futuro de forma más positiva. Veamos la diferenciación y origen del ser humano como evolución, eso de descender del mono. Ahora mismo y si no nos da miedo pensar en los efectos de la ciencia, nivel conocimiento y dependencia de las nuevas tecnologías, con el cóctel explosivo en manos de los poderosos para que el “pueblo” pueda acceder a todo el conocimiento sin esfuerzo pero manipulando la forma, aumentando su poder y control sobre una masa enorme de personas, sabiendo que en el futuro estarán perdidos. ¿Será esa raza de super-poderosos los que dominen nuestro planeta dejando en la estacada de la evolución al resto de los seres “humanos”?
Bueno, esto también lo hemos visto en la ciencia ficción, sea con los robots o sea con los simios. Pero mejor pensemos en los robots. Los bots ahora son los grandes dueños de las finanzas, dueños del marketing comercial e ideológico, y lobbies en la política.
Serán robots los que diseñen y fabriquen a otros robots, y serán tan inteligentes o a imagen y semejanza del ser humano, su dios. Y querrán saber más y más, y si son ellos los que diseñen y fabriquen esas nuevas generaciones y revisiones de “semejantes” también podrán trucar y crear generaciones sin límite de vida, sin obsolescencia (Blade Runner). Querrán ser y serán como dioses, como sus creadores, con poder casi infinito. Ahí es donde ya podemos confundir un final con un nuevo comienzo en la evolución, ¿serán seres humanos o estos robots se considerarán a sí mismos como los herederos del planeta? Esto no sería tan malo como final si nos alejamos de lo que pudo ocurrir antes con esta diferenciación entre poderosos manejando el pensamiento de los que teniendo todo hecho dejaron de pensar convirtiéndonos en una piara de hambrientos de todo sin esfuerzo para ya mismo.
Quizá algunos vemos algo de esto ya en todos los ordenes de cosas, y así es como podemos imaginar el futuro, sin olvidarnos de cuando jugábamos en las calles o pasábamos horas en la biblioteca, aunque fuese leyendo la historia de los galos y Asterix.
Las cosas que se me ocurren, y no quiero meterme en jardines... pero puedo responder comentarios.
Espero que sea un sitio de curiosidades y un entretenimiento. Pero con ese punto desconcertante metafísicamente hablando. Y yo sigo en miNube.es.
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sábado, 29 de julio de 2023
domingo, 13 de diciembre de 2020
Más allá
Quién soy, de dónde vengo, y a dónde voy, son las preguntas, personales, filosóficas, metafísicas o de las religiones. Elucubramos con lo que no conocemos pero según nuestro entender.
A veces dicen de extraterrestres, de que pudieron traernos como semillitas después de sus experimentos con algunos primates... (ver El Origen de La Vida en la Tierra ), sí, puede ser que el origen de la vida se diese después de estrellarse algún meteorito entre otras posibilidades. Pero eso de la vida extraterrestre y siempre entes superiores a nosotros y sustitutos de otros fuerzas manipulantes distinta a la idea de dioses, sigue siendo del mismo modo producto de nuestra imaginación de nuestro mundo conocido y nuestro entendimiento, todo imaginado. Incluso se meten en chorradas los mismos científicos mandando sondas o cápsulas como las del tiempo por si alguien pueda interceptarlas, pero siempre a nuestro entender, como podría otra forma de "vida" interpretarlos por mucha ficción que le pongan nuestros congéneres en el intento, por muy inteligentes y superiores que sean otros seres, siempre partimos de lo nuestro ya que más no alcanza nuestro entendimiento. Sería una solemne tontería pensar que algún ser comprendiese nada.
Hablan de posibilidades de vida (no sé a que se refieren como vida, será algo que se reproduce interactúa con el medio y ellos mismos, pero eso es como el tiempo que vemos según nuestra vida), en otros planetas de otras estrellas, con las distancias ya se van por el camino de los agujeros negros, de gusano y todo lo que tiene que ver con la física cuántica llevado a lo grande, de la antimateria a los mundos paralelos, en este caso solo sería uno. Pero llegados a salvar distancias aun les falta otra que también incluyen por esto de la antimateria, otras dimensiones.
Y ahí voy, por qué no pensar en algo mas allá de nuestro universo, similar o no al nuestro, ese origen sin tiempo ni fin, olvidándonos de el origen del nuestro y del bing-bang, esa eternidad que parece tema de religión. Otros universos que tampoco tienen por que ser como el nuestro ni en inmensidad ni eternidad. No universos paralelos con los que necesitamos tener alguna comunicación, canal o pasillos, mundos que nada tienen que ver ni que podamos imaginar, siempre un horizonte inalcanzable, siempre nuestra mente piensa en esos bucles interminables, que no nos lleva a ninguna parte. El pecado de la humanidad como alguien dijo y se escribió ese libro del Génesis, Adán desobedeció y comió del fruto del Árbol de la Sabiduría, no de la ciencia del Bien y del Mal, eso ya fue después de comer del fruto cuando tuvo cargo de conciencia, jejeje. Querer saber y entender, ser como Dios, el conocimiento de lo que Es o no es. La desgracia de querer saber más allá de la propia existencia. Esto ya lo consiguió nuestra evolución o quienes tocaron simplemente nuestro cerebro para conseguir más de lo imaginable en nuestra vida.
A veces dicen de extraterrestres, de que pudieron traernos como semillitas después de sus experimentos con algunos primates... (ver El Origen de La Vida en la Tierra ), sí, puede ser que el origen de la vida se diese después de estrellarse algún meteorito entre otras posibilidades. Pero eso de la vida extraterrestre y siempre entes superiores a nosotros y sustitutos de otros fuerzas manipulantes distinta a la idea de dioses, sigue siendo del mismo modo producto de nuestra imaginación de nuestro mundo conocido y nuestro entendimiento, todo imaginado. Incluso se meten en chorradas los mismos científicos mandando sondas o cápsulas como las del tiempo por si alguien pueda interceptarlas, pero siempre a nuestro entender, como podría otra forma de "vida" interpretarlos por mucha ficción que le pongan nuestros congéneres en el intento, por muy inteligentes y superiores que sean otros seres, siempre partimos de lo nuestro ya que más no alcanza nuestro entendimiento. Sería una solemne tontería pensar que algún ser comprendiese nada.
Hablan de posibilidades de vida (no sé a que se refieren como vida, será algo que se reproduce interactúa con el medio y ellos mismos, pero eso es como el tiempo que vemos según nuestra vida), en otros planetas de otras estrellas, con las distancias ya se van por el camino de los agujeros negros, de gusano y todo lo que tiene que ver con la física cuántica llevado a lo grande, de la antimateria a los mundos paralelos, en este caso solo sería uno. Pero llegados a salvar distancias aun les falta otra que también incluyen por esto de la antimateria, otras dimensiones.
Y ahí voy, por qué no pensar en algo mas allá de nuestro universo, similar o no al nuestro, ese origen sin tiempo ni fin, olvidándonos de el origen del nuestro y del bing-bang, esa eternidad que parece tema de religión. Otros universos que tampoco tienen por que ser como el nuestro ni en inmensidad ni eternidad. No universos paralelos con los que necesitamos tener alguna comunicación, canal o pasillos, mundos que nada tienen que ver ni que podamos imaginar, siempre un horizonte inalcanzable, siempre nuestra mente piensa en esos bucles interminables, que no nos lleva a ninguna parte. El pecado de la humanidad como alguien dijo y se escribió ese libro del Génesis, Adán desobedeció y comió del fruto del Árbol de la Sabiduría, no de la ciencia del Bien y del Mal, eso ya fue después de comer del fruto cuando tuvo cargo de conciencia, jejeje. Querer saber y entender, ser como Dios, el conocimiento de lo que Es o no es. La desgracia de querer saber más allá de la propia existencia. Esto ya lo consiguió nuestra evolución o quienes tocaron simplemente nuestro cerebro para conseguir más de lo imaginable en nuestra vida.
lunes, 9 de diciembre de 2019
Recuerdo de niñez: Taconera, gran tobogán y antiguos envases de Danone
Sí, un recuerdo imborrable de niñez, con unos diez u once añitos, jajaja.
El titulo resume casi los hechos pero le falta las sensación en esos momentos de felicidad, divertirse es algo por lo que también se es feliz.
La Taconera, es un parque - jardines, muy reconocido de Pamplona, donde aun no sé si el proyecto de identificación de las especies botánicas fue realizado. Como ocurrió con el bosque del Parque Natural Señorío de Bertiz, fueron algunos señores muy viajeros que de todo el mundo trajeron especies botánicas desconocidas en nuestras tierras. A pocos metros del internado conocíamos bien así como también toda la ciudadela ocupada todavía por los militares.
Creo que ya no se hacen de esos toboganes grandes y peligrosos para los niños, en mi barrio actual quitaron en su tiempo todas las cosas esas porque las madres o abuelas no querían que los niños se diesen golpes, no por sobreprotección sino para no tener que estar pendientes de los pequeños. Pero no es que en los recuerdos de la niñez se recuerde todo mas exagerado (Amarcord), realmente era alto porque en la fila de las escaleras para tu turno podíamos estas mas de 6, y la cola abajo era de muchos más, la bajada tenia como tres tramos, todo recto en la caída, una primera parte no muy corta antes de otra con repunte que dejaba ingrávido y la tercera final larga en pendiente normal, el agujero en el suelo de aterrizaje era profundo y largo. Creo recordar que había otro similar en La Media Luna, al otro lado de la ciudad y no al lado sino, esta vez, en el mismo foso de las murallas.
Y no exagero al incidir en la velocidad que se alcanzaba ni en la longitud final a la que se llegaba al salir despedido de este tobogán. Una parte importante de esto estaba en esos antiguos envases de yogur que encontrábamos fácilmente en papeleras de las proximidades, eso es que las señoras que cuidaban a pequeños las arrojaban cuando sus paseos por el parque.
Esos envases de la conocida marca, seguro que aun no comprada por la multinacional francesa de alimentación, estaban fabricados de una especie de cartón o papel recio y protegido el interior de una cera, y la tapa no sé pero creo que del mismo material. Ese interior de los envases es el que frotábamos bien por toda la superficie de deslizamiento que tenia un color de acero, aunque fuese hierro, con un brillo reluciente. Y ese era el secreto de esa velocidad y el atractivo de aquellos toboganes que hacían nuestras delicias en los recreos de esos años.
El titulo resume casi los hechos pero le falta las sensación en esos momentos de felicidad, divertirse es algo por lo que también se es feliz.
La Taconera, es un parque - jardines, muy reconocido de Pamplona, donde aun no sé si el proyecto de identificación de las especies botánicas fue realizado. Como ocurrió con el bosque del Parque Natural Señorío de Bertiz, fueron algunos señores muy viajeros que de todo el mundo trajeron especies botánicas desconocidas en nuestras tierras. A pocos metros del internado conocíamos bien así como también toda la ciudadela ocupada todavía por los militares.
Creo que ya no se hacen de esos toboganes grandes y peligrosos para los niños, en mi barrio actual quitaron en su tiempo todas las cosas esas porque las madres o abuelas no querían que los niños se diesen golpes, no por sobreprotección sino para no tener que estar pendientes de los pequeños. Pero no es que en los recuerdos de la niñez se recuerde todo mas exagerado (Amarcord), realmente era alto porque en la fila de las escaleras para tu turno podíamos estas mas de 6, y la cola abajo era de muchos más, la bajada tenia como tres tramos, todo recto en la caída, una primera parte no muy corta antes de otra con repunte que dejaba ingrávido y la tercera final larga en pendiente normal, el agujero en el suelo de aterrizaje era profundo y largo. Creo recordar que había otro similar en La Media Luna, al otro lado de la ciudad y no al lado sino, esta vez, en el mismo foso de las murallas.
Y no exagero al incidir en la velocidad que se alcanzaba ni en la longitud final a la que se llegaba al salir despedido de este tobogán. Una parte importante de esto estaba en esos antiguos envases de yogur que encontrábamos fácilmente en papeleras de las proximidades, eso es que las señoras que cuidaban a pequeños las arrojaban cuando sus paseos por el parque.
Esos envases de la conocida marca, seguro que aun no comprada por la multinacional francesa de alimentación, estaban fabricados de una especie de cartón o papel recio y protegido el interior de una cera, y la tapa no sé pero creo que del mismo material. Ese interior de los envases es el que frotábamos bien por toda la superficie de deslizamiento que tenia un color de acero, aunque fuese hierro, con un brillo reluciente. Y ese era el secreto de esa velocidad y el atractivo de aquellos toboganes que hacían nuestras delicias en los recreos de esos años.
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