se mide por como afrontamos la decepción, ya que siempre llega.
Vinimos aqui y lo intentamos, todos nosotros, a nuestra manera.
¿A caso no es normal que nos sintamos demasiado viejos para cambirar,
que nos asuste demasiado la decepción para empezar todo de nuevo?
Por la mañana nos levantamos y hacemos todo lo que podemos,
todo lo demás no importa.
Pero también es cierto que la persona que no arriesga nada,
no consigue nada, no tiene nada.
Lo único que sabemos del futuro
es que será distinto.
Pero quizá nuestro temor
es que todo siga siendo igual.
Por eso debemos celebrar los cambios.
Porque como dijo alguien una vez:
"Al final todo saldrá bien,
y si no sale bien,
-hacedme caso,
es que aun no es el final."

